La fase final de la vida en las enfermedades incurables es una etapa muy vulnerable para el paciente por lo que es necesario establecer una buena comunicación que permita comprender mejor sus problemas y deseos, proporcionarle  un control adecuado de sus molestias, incluido el sufrimiento y  diversos apoyos para que se enfrente a esta etapa. Se revisa en este trabajo como puede un cuidador contribuir a hacer más tolerables los últimos días del enfermo y a mejorar el recuerdo y la actitud de los familiares ante la vida y la muerte

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